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viernes, 9 de noviembre de 2012

Los temas claves para Obama en su segundo periodo


El presidente Barack Obama asegura por cuatro años más un margen de maniobra suficiente en política exterior. Esto no implica desconocer el desgaste natural luego de su primer mandato y que las expectativas globales por su elección distan de las que marcaron los comicios de 2008.
Desde hace por lo menos 15 años, Colombia ha seguido de cerca el proceso electoral de EE.UU. en virtud de las vulnerabilidades frente a Washington y las posibilidades de inserción que este vínculo representa. Hoy, existen bases que estructuran la relación y facilitan una profundización alejada, parcialmente, de avatares propios de lógicas electorales tanto en Colombia como en EE.UU. Empero, no se debe ignorar una realidad flagrante: ni América Latina, ni Colombia, son una prioridad en la política exterior estadounidense.
Durante los noventa el interés de Washington por la región era considerable. Sin embargo, la dilación indefinida en la negociación del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), el giro latinoamericano a la izquierda, que fue señal de una nueva correlación de fuerzas políticas en el continente, marcaron una distancia.
Posteriormente, el 11 de septiembre y la guerra global contra el terrorismo corroboraron esta tendencia. La seguridad de EE.UU. pasó a ser la prioridad en política exterior y regiones como Medio Oriente (por temas como Irak e Irán), Oriente Próximo (por el fallido proceso de paz entre Palestina e Israel), Asia Central (por la dificultad de estabilizar Afganistán y la poca ayuda de Pakistán al respecto) y el Noreste Asiático (por la pérdida de terreno frente a China, la crisis nuclear con Corea del Norte y una desconfianza en ascenso por parte de aliados tradicionales como Japón y Corea del Sur) centraron la atención de Washington. Latinoamérica fue perdiendo terreno con excepción de Chile, Colombia y México, que conservan una relación con EE.UU., sin ser prioridades en su agenda.
Con este panorama, sobresalen tres asuntos clave de EE.UU. con respecto a América Latina y Colombia. Primero, qué postura asumir frente al régimen de La Habana, único sobreviviente regional de la Guerra Fría. Luego de esfuerzos por debilitar al gobierno cubano por la vía del embargo, es evidente que dicha estrategia fracasó. Cuba ha convertido el denominado bloqueo (según el léxico del régimen) en elemento de unidad nacional y apoyo para su discurso exterior. En más de una oportunidad, La Habana le ha ganado pulsos a Washington en ambientes multilaterales a este propósito.
Vale recordar el pedido en 2009 de la OEA para que Cuba volviese al sistema interamericano, que le permitió al castrismo darse el lujo de rechazarlo como sinónimo de dignidad. Desde esos momentos, las exigencias regionales para el reingreso de Cuba a escenarios multilaterales dan cuenta del espacio que Washington ha cedido y del reto que enfrentará en los próximos años. Una Cuba oxigenada económica y políticamente por Venezuela sigue siendo una preocupación exterior, aunque eclipsada por la urgencias en las otras regiones reseñadas.
Segundo, la legalización o despenalización de las drogas suscita un debate con tendencia a la polarización debido a tres posiciones que se van decantando. La tradicional de penalizar el consumo, así como la producción, impuesta desde finales de los 80, con resultados rebatibles y modestos que incluso hacen pensar en un rotundo fracaso. La postura de productores como Bolivia que promueven mantener las prohibiciones sobre las drogas, pero liberalizar la producción de coca eliminándola de la lista de sustancias psicotrópicas prohibidas por la ONU. Y por último, la concepción más liberal de una legalización como Guatemala y Uruguay ¿Hasta qué punto Obama tiene margen de maniobra para negociar temas tan sensibles? Dos límites que marcan dicho margen deberán ser analizados en este período que comienza; la composición del senado (favorable a los demócratas, pero en el que se necesitarían consensos en el tema de drogas), y sectores ultraconservadores con una capacidad de movilización al respecto.
En lo que a Colombia se refiere, el proceso de paz podría señalar un camino inédito en las relaciones entre ambas naciones. EE.UU. apoyó las negociaciones de Andrés Pastrana y las guerrillas durante una fase embrionaria. Sin embargo, el asesinato a manos de las Farc de tres antropólogos de ese país en 1999 obligó a que Washington tomase distancia. Actualmente, parece haber un consenso bipartidista para apoyar el proceso. Difícilmente alguno estaría dispuesto a asumir el costo político de no hacerlo, especialmente cuando existe tal respaldo en Colombia y el mundo a las negociaciones.
Solo falta conocer la respuesta de América Latina, que históricamente maneja de forma ambigua y contradictoria su relación con EE.UU. En consecuencia, los próximos años serán vitales para definir una postura continental y nacional al respecto; se debe recordar que el tema fragmenta y une.
*Profesor de Relaciones Internacionales de la U. del Rosario.
Latinoamérica felicita a Obama
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, felicitó al reelecto presidente de EE.UU., Barack Obama, y confió en que ambas naciones sigan trabajando juntas contra el narcotráfico, el crimen organizado en América y por el comercio bilateral, entre otros asuntos. Santos recordó que en su relación con Obama la agenda es “muy diferente” a la que había en años pasados, porque “contiene temas muy importantes para nuestro desarrollo” y no se centra sólo en la lucha contra el narcotráfico. Los gobiernos de México, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Argentina y Ecuador (que afirmó querer consolidar las relaciones comerciales con los estadounidenses) también felicitaron a Obama. El presidente boliviano, Evo Morales, por su parte, afirmó que, en agradecimiento por el voto latino, el presidente estadounidense debería “por lo menos levantar o acabar el bloqueo económico a Cuba”.
 tomado de ;http://www.elespectador.com

3 comentarios:

  1. ¿usted que opina respecto a la reelección del presidente de estados Unidos? ¿que le espera a Colombia con esto?

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  2. en todo los discursos y promesas nada dicen del pais, ummm seria bueno reconsiderar la alianza colombiana.

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  3. es interesante tu opinión y tienes razón para mi concepto no tuvieron en cuanta al país, acaso ¿no cambiara de ninguna manera nuestras relaciones con el país hermano?

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